Sé que te lo estás preguntando, ¿cómo es posible que no hayas traído a Connors o a Borg a estos partidos legendarios? Y, si tienes en cuenta que McEnroe ya ha estado por aquí más de una vez, la cosa todavía se hace más escandalosa, ¿verdad?

Pues tienes razón. A veces me cuesta elegir entre los partidos que tengo por ahí, no siempre es fácil porque intentas evitar los encuentros más vistos o recordados (aunque el de Roger y Rafa tenía que caer sí o sí) y con Borg tengo siempre la tentación de ir a lo evidente (no te olvides que yo nací el mismo día en que Bjorn conquistó su cuarto Wimbledon y siempre le he visto como la gran leyenda de nuestro deporte).

Pero hoy, para llevarme la contraria a mí mismo y a mis instintos, lo que traigo es un partido que rinde homenaje a esos dos mitos, a Connors y a Borg, pero en concreto al gran héroe americano en su escenario favorito. Un partido en NYC, en 1976, en otro lugar de leyenda, el fabuloso West Side Tennis Club, en Forest Hills. Un escenario ideal para que Jimmy conquistara su cuarto Grand Slam, segundo US Open.

Este fue, también, el primer intento de Borg de sumar este grande. Lo volvió a acariciar al 78, perdiendo de nuevo ante Connors, y luego en el 80 y el 81, en ambas ocasiones cediendo ante la otra superestrella estadounidense de la época: McEnroe.

Lo dicho, esto es un círculo que siempre se cierra…

Por cierto, observa con atención la entrada a la pista y el peloteo: realmente es otra época. Brutal.

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