McEnroe, Ashe y un título de Maestro en juego

Arthur Ashe y John McEnroe cara a cara. Es como para no perdérselo, ¿no? Pues ese es el menú que te traigo esta tarde de #tenisencasa, un fantástico partido entre dos tenistas de leyenda que se enfrentaron para ver cuál de ellos merecía el título de Maestro de 1978. Y, como no podía ser de otra forma, el encuentro lo tuvo todo, incluida una buena dosis de drama y de emoción, hasta el último punto.

No hace falta que te diga mucho de McEnroe, que ya es un habitual en esta serie de partidos, pero quiero aprovechar para recordar la figura de un Arthur Ashe que, evidentemente, es mucho más que el nombre de la central de Flushing Meadows.

Ashe, seguro que esto ya lo sabes, fue tres veces campeón de Grand Slam, Australia, Wimbledon y US, y de la Davis con el equipo norteamericano. Ashe, de hecho, es el único jugador afroamericano (en categoría masculina) capaz de lograr estos éxitos. Pero la figura de Ashe va mucho más allá de su impacto como tenista (que fue enorme).

Ashe tuvo que retirarse prematuramente del tenis por un problema cardíaco y, a raíz un de las operaciones las que se sometió para superarlo, contrajo el VIH en una transfusión. Aunque tardó unos años en hacerlo público (con el objetivo de proteger a su hija, recuerda que hablamos de los ’80, era otro contexto histórico), al final se convirtió en uno de los baluartes de la lucha contra esta enfermedad en Estados Unidos. Su voz se convirtió en una de las más reconocidas y reputadas durante años.. No hay que olvidar que Ashe ya aprovecho su ascendencia mediática como deportista profesional para luchar contra el apartheid de Sudáfrica. Pero hay una frase que resume muy bien su forma de comprender al vida:

«En el mundo 50.000.000 de chicos comienzan a jugar al tenis, 5.000.000 aprenden a jugarlo, 500.000 aprenden tenis profesional, 50.000 entran al circuito, 5.000 alcanzan jugar un Grand Slam, 50 llegan a Wimbledon, 4 a las semifinales, 2 a la final. Cuando estaba levantando la copa nunca le pregunté a Dios: ¿Por qué a mí? Y hoy con mi enfermedad, no debería preguntarle: ¿Por qué a mí?»

Así que, hoy, disfruta de este partido que enfrentó a McEnroe, que estaba a punto de explotar en el circuito y a Ashe, que sin saberlo estaba ante sus últimos años como tenista.

Siéntate y disfruta: hoy el partido contra el confinamiento es auténticamente legendario.

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