Antes de ‘cerrar por vacaciones’ (si es que alguna vez abrimos o cerramos, porque el tenis nunca se detiene), he querido compartir un post diferente y algo más fresco. Pensé en este tema hace unos días, cuando mi padre me recordó, viendo un video mío entrenando, que no estaba mirando suficiente la pelota.

Y, en seguida, su voz viajó hasta mi memoria y me llevó a momentos de mi infancia, con él al otro lado de la red recordándome eso: «mira la pelota, mira la pelota«, junto con otras órdenes tan importantes como «levanta la cabeza de la raqueta», «ataca la bola», la típica «no la dejes caer» cuando me venía al revés, el «ponte más de lado» en la volea, o la mítica «acaba el golpe arriba» (suerte tengo de mi padre).

Mi vida está construida a partir de esas normas tenísticas que desde mis primeros entrenamientos (hace, no sé, ¿39 años de mis 41?) hasta hoy, se van repitiendo en mi cabeza de forma casi inevitable.

Sí, «mira la pelota«. ¿Qué sería de los tenistas si no mirásemos la pelota? Pues seguramente nada, es casi una relación íntima (de amor – odio, en muchas ocasiones). Pero te aseguro que no vas a poder evitar alguna sonrisa con las fotografías (de pura concentración) que vienen a continuación…

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