Edberg. Sé lo que vas a decir, o lo que piensas, pero no voy a elegir el camino fácil, no voy a afirmar que es un partido de Agassi el que me definió como tenista, porque no sería verdad, o lo sería a medias. La era de André arrancó cuando yo ya hacía tiempo que estaba en una pista, y aunque luego siempre quise jugar como él, no puedo decir que fuera el de Las Vegas el que más me marcó como jugador. Y de eso va hoy.

Hace unos días (pronto será una semana) tuve una conversación interesante, detrás de las mascarillas, en mi club de tenis. Hablábamos de nuestros tenistas preferidos y, también, de aquellos que nos habían hecho amar el tenis. No es lo mismo. Buscábamos – entre nuestros recuerdos – los jugadores que hicieron que nos decidiéramos, en un momento determinado, por quedarnos en el fondo de la pista, por subir a la red, o por buscar el winner. En definitiva, por ser tenistas y ser un tipo de tenista en concreto.

Y yo lo tuve claro. El culpable, en mi caso, es Edberg. Si yo hubiera sido un partido de tenis, además, sería (seguro) un Edberg vs Lendl, porque todavía hoy me recuerdo disfrutando de sus encuentros, empapándome de la elegancia de Stefan, en la pista, ese revés a una mano impecable, ese servicio en el que parecía que se iba a romper por la mitad pero que ejecutaba a la perfección y, justo al otro lado, a una máquina total del deporte, un jugador diseñado para destruir a sus oponentes. Eran partidos apasionantes. Edberg era un tenista apasionante.

Y sí, vale, luego llegó Agassi y lo olvidé todo un poco, me pase al lado menos estético de la historia y al más contundente, al showtime… no te olvides que coincidió con mi adolescencia. Y André siempre será André.

La cosa es que aquella conversación me picó la curiosidad y decidí preguntarlo en twitter. Como siempre, agradezco mucho a los miembros de mi querida familia tenística que contestaran a mi petición y jugaran a pensar, precisamente, en eso: «Si fuera un partido, sería…».

Como siempre, algunas respuestas me parecen especialmente curiosas. Por ejemplo, la del Maestro Martín Rocca.

Sí, Martín se refiere a un partido en Shanghai en el que Roger pasó por encima de Gaudio, 6/0 y 6/0. Pero, más allá del resultado, la fiesta, el ambiente, respirar tenis, el talento del maestro… el tenis ha de ser eso, ¿no? Algo que nos haga disfrutar, que nos regale momentos únicos.

Marc. va a otro partido muy diferente para definir esos valores del tenis, los que, de alguna forma, le acompañan a él siempre, en su día a día o en una pista.

Estas son las cosas que nos enseña el tenis. Las cosas que deberíamos aprender cada día de nuestro deporte. Y, de paso, se trata de un partidazo que, durante el confinamiento, destacamos en un artículo aquí mismo.

Otro de los que nunca fallan a mis llamadas es el gran Lisandro:

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Y te he de decir que es un partido que no me deja indiferente. Ojo a sus razones: por el reto, por la aventura, por el desafío. ¿Qué es para nosotros el deporte sino una constante búsqueda de los límites, un desafío, la oportunidad / promesa de ser mejores? Yo entiendo así la vida. Me encanta esta elección porque, además, rinde homenaje a uno de los grandes del tenis (en todos los sentidos, sí).

Sigo con Rakel. @nagoraki siempre se apunta cuando se trata de una conversación sobre tenis, y siempre aporta otro punto de vista. Por eso me encantó su respuesta:

Rakel, totalmente de acuerdo contigo. No podía ser de otra forma. Probablemente no haya tenista más grande en la historia que Steffi (y que me perdonen Martina, Chris, o Serena, entre pocas otras). Pero la ascendencia magnífica y la actitud irreprochable de Graf, además de su talento y ese slice loco de revés, quedarán para siempre en la historia. Pero ojo, lo mejor es el partido en concreto, la final de Roland Garros frente a Sánchez Vicario. Y lo elige porque destaca precisamente cómo desde la humildad, Arantxa logró dar la campanada. Una buena lección de vida, nada es imposible con esfuerzo y voluntad. Hugo, por cierto, también se suma a los que opinan que este es el partido con el que se identifica (no me extraña).

Cómo me alegra, Graciela, que te acuerdes de otro ejemplo de talento puesto al servicio de la tenacidad y la constancia. Totalmente de acuerdo contigo.

Por cierto, algo parecido debe opinar Raimon, que se acuerda de un partido en el que el deporte demostró que, en ocasiones, también es justo con aquellos que lo intentan y que no defallecen. El esfuerzo tiene su recompensa, que se lo pregunten a Goran:

Pero, ¿qué sería del tenis sin emoción, sin tensión? ¿Qué sería del deporte sin ir más allá de los límites constantemente para demostrarnos que, en realidad, no existen? Me gusta que Natalia haya elegido precisamente un partido que lo ejemplifica a la perfección:

¿Lo recuerdas? Casi diría, perdona la expresión, que esto es pornografía tenística. Ya me entiendes.

Vamos a dar un paso atrás y nos ponemos nostálgicos gracias a Nico. ¿Quién no se acuerda de este partido en el Sant Jordi?

No me puedo imaginar la cantidad de gente que se enamoró del tenis esa tarde (sólo necesitas escuchar los comentarios tras el último punto del partido). Emoción, sí. El tenis es emoción a raudales.

Por cierto, hablando de Davis. este partido también nos recuerda que por encima de todo, un deportista ha de saber ser una persona íntegra. Y que cuando lo es, se gana el corazón y el respeto de todo el mundo:

Totalmente de acuerdo contigo, Eric. David en estado puro ante una grada absolutamente entregada a él (de forma más que merecida) es uno de los momentos inolvidables de la historia de nuestro deporte. Aquí tienes el quinto set, por si necesitas un poco de rock’n roll, hoy,

Ah, no sabes cuánto me gusta que nos acordemos de los clásicos.

Sí, Jon, nada como la elegancia y la maestría de un mito para inspirarnos. La excelencia es posible. Pero también algunos partidos muy recientes nos están dejando ya huella. Un ejemplo es este:

Y es que no nos debemos olvidar nunca del poder de la voluntad cuando las cosas no van bien. Siempre estamos a un clic de cambiar nuestro propio destino, ¿verdad?.

Y déjame cerrar con un partido que nos vuelve a poner al GOAT en un listado de los mejores. Federer no suele fallar en ninguna de estas recopilaciones. Hoy no podía ser una excepción, y llega gracias a Sergio.

¿Sabes por qué lo elige? Porque pocas veces vas a poder ver el talento en una pista del mejor Roger contra el del mejor Safin. Eso te cambia la vida. Mira, si no me crees:

Ah, no quiero acabar este repaso por los partidos que más nos definen, sin darles las gracias a María por esto:

Y es que un listado de este tipo sin ellos, no es listado ni es nada. Así que no se me ocurre mejor forma de cerrar el artículo que regalándote(me/nos) el último partido de Agassi en la catedral, en Wimbledon. Delante, Rafa. Disfruta y, recuerda, ¡#quevivaeltenis!

Una última cosa, muy rápida. Como siempre, millones de gracias a todas y todos los que estáis ahí, al otro lado, y os animáis a responder y jugar conmigo en esta pista, la de las redes sociales. ¡Sois fantástic@s!

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