No es justo, no lo es, que Novak Djokovic sólo haya aparecido en una ocasión en este listado de partidos contra el confinamiento y que, encima, lo haya hecho con una derrota.

Nole es, sin duda, uno de los mejores tenistas de la historia. Un deportista sediento de títulos, con una mentalidad impresionante y unas habilidades técnicas al alcance de muy pocos. Sólo resiste comparación con Nadal o con Federer, aunque también es cierto que, por su carácter, suma tantos fans como detractores en todo el mundo.

Nunca he negado que siento cierta simpatía con él. Conecto con su forma de jugar, conecto con su ambición y su forma de entender la rivalidad deportiva, y aunque hay cosas que yo no haría, al final no deja de ser un profesional que ambiciona ser el mejor en lo suyo. El mejor de la historia. Y eso, de por sí, es una losa enorme y, al mismo tiempo, una motivación abismal. Por lo que el Djoker, sí, se merece ocupar este espacio (y, probablemente repetirá).

Hoy no lo traigo levantando uno de sus (ojo) 17 títulos individuales en Grand Slam, 5 de ellos precisamente en la misma hierba en la que le vas a ver jugar ahora, no, esta vez nos vamos directos a las semis de Wimbledon 2013. Su rival en este excelso partido, un maravilloso genio que, seguro, hubiera sido uno de sus más duros rivales si las lesiones le hubieran respetado: Juan Martín del Potro (otra de mis grandes debilidades).

No te diré cómo acabó este partido, porque vale la pena (si no lo recuerdas) disfrutarlo como si lo estuvieras viendo en directo. Ponle un poco de emoción al #tenisencasa, que sólo es lunes de la (um, he perdido la cuenta) llámalo X semana de confinamiento.

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