Vivimos días extraños. Supongo que tú, como yo, nunca te hubieras imaginado que te ibas a ver obligado a pasar días y días confinado en tu casa para combatir, entre todos, una pandemia que parecía una ‘simple gripe‘ hace poco más de unas semanas, ¿verdad? Pues así es, aquí estamos, buscando llenar de contenido las horas (si tienes hijos pequeños en casa sabes perfectamente de qué estoy hablando), sin tenis en directo, sin deporte, teletrabajando (los que pueden), e intentando que la falta de normalidad no nos afecte más de la cuenta. Por esa razón, desde hoy, en CourtXperience iremos compartiendo algunos de nuestros partidos preferidos, muchos de ellos con esa bonita etiqueta vintage que identifica las auténticas delicatessen de nuestro deporte.

Pásate por aquí, día sí día también, vamos a intentar ofrecerte unas horas de tenis excelso, de los mejores momentos de nuestro deporte, repletas de talento, de golpes geniales, de genio, de momentos estelares, de situaciones históricas, de mitos y leyendas. Seguro que será una buena forma de alimentar (o como mínimo de condimentar) esos ratos que se te están acumulando.

McEnroe durante su semifinal de Wimbledon 1992 frente a André Agassi

Para empezar, un partido que abrió la puerta a un hecho histórico para nuestro deporte, y que supuso el cambio de guardia definitivo para sus dos protagonistas: André Agassi (en su lucha por lograr su primer grande, especialmente tras las finales perdidas en Roland Garros y el US Open) y John McEnroe (ya en el ocaso de su carrera). El tenis agresivo y descarado de André, contra el saque-volea clásico y tan poco ortodoxo de McEnroe. Puro caviar...

Y sí, claro, sé lo que estás pensando. Esta serie de partidos arranca con uno de Agassi, ya. Soy como soy y tengo mis debilidades, no te voy a engañar. Pero pienso, honestamente, que es una forma ideal de disfrutar de un tenis que (es verdad) ya se ve de otra era, de otra forma de buscar los puntos, estrategias y tácticas muy diferentes a las actuales, mucho talento en pista, mucha imaginación… así que tanto si eres una nostálgica o nostálgico de aquel tenis, como si no tuviste la suerte de vivirlo en primera persona, prepárate para algo menos de dos horas del mejor tenis sobre hierba.

Ah, y recuerda, quédate en casa.

Disfruta…

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