En 2003, lo recordarás porque lo vimos aquí, Roger conquistó su primer grande en la hierba del All England, Pero la leyenda de Federer se empezó a construir un par de años antes justo en el mismo lugar y en el mismo torneo, en Wimbledon, ante un mito: Pete Sampras.

Federer venía de un par de temporadas en las que ya había empezado a demostrar su potencial. Top 100 desde el 99, campeón de la Hopman en el 2001, al lado de Hingis, y campeón, también, en 2001 en Milan (en indoor) ante Julien Boutter. Ya avisó en Roland Garros de lo que podía ser capaz, llegando hasta cuartos, siendo sólo derrotado por Alex Corretja (este partido también lo hemos visto por aquí), pero su gran momento llegó un mes después y sobre la que acabaría siendo su superficie fetiche.

Ya en el top15 de la ATP. Federer, con 19 años, se enfrenó en octavos de final al primer cabeza de serie del torneo, un Sampras que, hasta aquel momento, era poco menos que invencible sobre hierba. Y lo que sucedió marcó el destino de ambos tenistas (aunque Henmann, entonces el ídolo local, logró eliminar al suizo en cuartos, un par de días después).

El partido es una brutalidad, ideal para disfrutarlo durante una tarde de domingo, pero te recomiendo mucho fijarte en cómo resta Roger en el último juego del partido. Intenso. Fino. Mágico. Puro Federer.

Lo demás, es historia.

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