Sí, sé que este partido no necesita introducción, que este es uno de esos momentos que prácticamente se explican solos porque, lo vivieras o no, ya forma parte de nuestro imaginario. Y es que no sé tú, pero yo recuerdo perfectamente dónde estaba, con quién estaba, y cómo celebré esa voltereta final de Arantxa tras superar a la intocable Steffi en la final de París. Todavía recuerdo la intensidad con la que jugó la pequeña de los Sánchez-Vicario, el espíritu indomable y esos ‘vamos‘ tras cada punto, tras cada revés a dos manos, tras cada bola imposible de devolver que acababa superando, una vez más, la red. Y es que Arantxa popularizó el grito de guerra que luego han hecho universal tantos otros tenistas españoles, ¿verdad, Rafa?

Aquel año, aquel verano, dos adolescentes de 17 años se alzaron con el título más importante sobre tierra batida, Michael Chang y la propia Arantxa. Chang lo logró en la famosa final del servicio por debajo ante Lendl (estoy pensando que ese también es un buen partido para rescatar), y Sánchez-Vicario doblegando a una tenista que parecía invencible. El resto, es historia viva del deporte.

¿Dónde estabas tú en este momento?

Déjame que recupere este momento para ti. Me parece una fantástica forma de empezar otra semana de confinamiento. Porque pocas cosas deben sentar mejor que revolcarse en la tierra batida de Roland Garros.

¿Te imaginas qué se debe sentir…?

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.