Algunos partidos prácticamente se presentan solos. Hemos visto, por ejemplo, aquella final en Wimbledon entre Roger y Rafa que muchos consideran el mejor partido de la historia (sin ir más lejos), pero sólo hay uno que pueda ser considerado como icónico, realmente icónico.

Y ese es la final de Wimbledon en 1980 entre Bjorn Borg y John McEnroe. No me voy a entretener en detalles, porque todo lo que diga no hará justicia a este partido. Sólo recuerda que entre Bjorn y John había mucho más que un título en juego, dos estilos, dos visiones del tenis totalmente opuestas, era un shock de culturas, el hombre de hielo contra el rock’n roll de McEnroe. La clase contra la pasión.

De hecho, aquel partido empezó con algunos abucheos a Mac por parte del público inglés, molesto con la actitud del estadounidense en su semifinal ante Connors (otra leyenda). Pero acabó con una sucesión de atronadoras ovaciones a ambos tras asistir al degoteo de momentos legendarios que acabó conformando el que, para prácticamente todo el mundo, es uno de los eventos deportivos más emocionantes y brillantes de la historia.

Si nunca lo has visto, esta es tu oportunidad de disfrutar de más de 4h de tenis maravilloso, mágico. El tiebreak el cuarto set es, probablemente, uno de los momentos más excelsos de nuestro deporte, duró nada más y nada menos que 20′ durante los cuales John salvó hasta cinco puntos de partido, aunque la historia, al final, hizo eterno a Borg en el jardín de su casa. Fue su quinto título consecutivo.

Lo demás, ya forma parte de la leyenda de nuestro deporte. Pero esto, es un partido único para disfrutar del #tenisencasa. Hasta aquel Nadal – Federer, nunca se volvió a ver nada igual…

Por cierto, a modo de bonus track, recuerda que este partido fue el que originó la peli Borg vs McEnroe. La puedes amar, o la puedes odiar. Yo la amo.

Y yo la amo porque me lleva a la otra cara del tenis. Era casi imposible plasmar la pasión de ese partido en una película. Imposible traducir lo que significó en un par de horas de metraje, pero si quitas eso y te fijas en la otra cara del deporte, esa que no se ve, en sus relaciones personales, la psicología detrás de cada gesto, de cada movimiento, de cada declaración, o cómo afrontar el reto de estar al máximo nivel desde dos mundos y formas de entender el deporte radicalmente diferentes, resulta más que interesante.

Borg vs McEnroe humaniza a los mitos que vemos a través del televisor o desde las gradas de nuestras pistas preferidas y te recuerda que, debajo de todo el esplendor, de las marcas, de las fiestas, de los aces, victorias o derrotas, están personas, con sus miedos, sus ambiciones y sus ilusiones, como tú o como yo. Así que, si todavía no la has visto, dedícate un tiempo y regálatela.

Aquí tienes el trailer, para que sepas de qué te hablo…

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