El partido del siglo. Han pasado, prácticamente, 12 años de aquella final maravillosa entre Rafa Nadal y Roger Federer en el All England Lawn Tennis and Croquet Club, y todavía hoy (muchos) seguimos considerando que aquel partido es, probablemente, el mejor de la historia del tenis (salvando todas las distancias con otras épocas, por supuesto). Todavía hoy, insisto, muchos tenemos la sensación de que no vamos a asistir a algo parecido en una pista (y eso que nos han regalado grandes partidos, años más tarde), pero aquella rivalidad, aquella final, aquella intensidad, en el feudo de Roger asediado por Rafa fue, con toda probabilidad, uno de los momentos cumbres de nuestro deporte.

Te hablo de cuatro horas y cuarenta minutos de pasión. Te hablo de un partido épico que les convirtió en figuras estratosféricas, trascendiendo el tenis, trascendiendo todo lo que ya habían logrado ambos hasta ese momento, convirtiéndolos en némesis mutuas y, al mismo tiempo, en dos leyendas destinadas a respetarse, admirarse y profesarse una amistad sincera como nunca antes habíamos visto.

Sí, este es el partido del siglo. El mejor de la historia. Ideal para pasar unas cuantas horas de este confinamiento plantado de rodillas ante el televisor (o el portátil, tú eliges dónde verlo). Yo he de reconocer que así fue como lo acabé, tirado en el suelo y dándole las gracias a mi padre por haberme regalado este fantástico deporte.

Disfruta (hoy sé que lo vas a hacer)…

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