En dobles, cada partido y, después, cada punto comienzan con una pregunta fundamental: ¿dónde te colocas? A diferencia de los individuales, en esta disciplina no sólo necesitas cubrir tu pista, sino coordinarte con tu compañero para bloquear ángulos, anticipar golpes y (no menos importante) mantener al rival bajo presión. El objetivo es que nada de lo que suceda sea casual, que tengáis un plan y lo pongáis en práctica. Por eso, en este segundo artículo de la serie de dobles en courtXperience, te invito a reflexionar sobre cómo ubicaros en la pista.
Y es que la posición lo es todo (juro que con esto no estoy haciendo ningún homenaje oculto a André Agassi y aquella campaña de Canon que tanto le marcó durante su carrera). Elegir la formación adecuada te permite jugar más cómodo, define la estrategia del equipo y, en consecuencia, el tipo de juego vas a desplegar. Hoy repasamos las principales posiciones y formaciones que debes dominar para que tu compañero y tú os mováis como un reloj en la pista.

1. Formación clásica: el básico que siempre funciona
No siempre somos conscientes de la importancia que tiene dominar bien los básicos de nuestro deporte. Y en dobles, especialmente, todo empieza con la formación clásica, con un jugador en la red y el otro en la línea de fondo. Sí, es la más común, pero también es la mejor para empezar y suele ser muy efectiva cuando la dominas bien. Por eso no pasa de moda.
¿Por qué funciona?
- El jugador en la red asume el rol de controlar los ángulos y estar listo para cerrar el punto con una volea. Su intensidad marcará el ritmo del partido y el éxito de la pareja.
- El jugador en el fondo debe preparar el punto, construyendo desde el fondo, creando un patrón que permita desgastar al rival hasta que se pueda cerrar en la red.
¿Cuándo usarla?
Esta formación es ideal como punto de partida para cualquier partido, especialmente tanto cuando no tienes demasiada experiencia en dobles como cuando estás tanteando qué tipo de rival tienes delante. Úsala en puntos estándar, cuando estás al saque o cuando quieres combinar ataque y defensa.
Consejo práctico:
Si estás en la red, sostén una posición activa (ligeramente flexionado y con la raqueta alta) para cubrir los golpes cruzados o rápidos. Si estás en el fondo, concéntrate en mantener la pelota en juego con criterio, cambiando profundidad, altura y velocidad para dar tiempo a tu compañero a posicionarse mejor y encontrar sus oportunidades de participar en el punto. Recuerda: sois dos. Jugáis el uno para el otro.

2. Formación australiana: perfecta para presionar al restador
Has oído hablar de ella, y puede que incluso la hayas puesto en práctica. Pero, ¿sabes qué objetivo tiene? La formación australiana coloca al jugador en la red en la misma línea que el sacador, en lugar de colocarlo en el lado opuesto. Esto obliga al restador a ajustar su tiro ya que el lado cruzado queda más cubierto. Le hace pensar. Lo quita de la zona de confort, elimina el resto fácil y lo cambia – probablemente – al paralelo, provocando un cambio en la intensidad y el ritmo. En definitiva, tiene el poder de romper un partido (si lo necesitas).
¿Por qué es efectiva?
- Desafía al restador a buscar líneas o ángulos más complicados.
- Te permite mantener la iniciativa si tienes un saque potente o preciso.
¿Cuándo usarla?
Es ideal en situaciones de primer saque o cuando quieres variar la rutina para romper el ritmo del restador. Especialmente en esos partidos en los que no habéis conseguido dominar desde el fondo o en los que no estáis logrando imponer vuestro juego en la red.
Consejo práctico:
Asegúrate de hablar con tu compañero antes de usar esta formación. Decide quién cubrirá el golpe paralelo si el restador arriesga en ese lado.

3. Ambos en la red: el dominio absoluto
Supongo que muchas veces te habrán dicho que en dobles, cuando estás jugando desde el fondo, todo se reduce a golpear y subir. Acabar el punto los dos en la red. Y es una verdad a medias, porque es cierto que cuando ambos jugadores suben a la red, controlan más la intensidad del punto.y presionan mucho a los rivales (o les pasas por arriba, o buscas el centro, quizás el paralelo… la clave es que todo pasa en muy poco tiempo), pero también es importante decidir cuando, cómo y por qué. Piensa que esta formación es agresiva y funciona especialmente bien cuando tienes a tus contrincantes en el fondo o cuando la bola de tu rival se queda corta y te da margen para subir y presionar su próximo golpe.
¿Por qué es arriesgada pero efectiva?
- Ganas control total sobre los ángulos y puedes presionar al rival constantemente.
- Sin embargo, es más difícil defender globos o pelotas ajustadas (paralelas, centro…).
¿Cuándo usarla?
Es perfecta cuando estás atacando o en puntos de presión donde quieres cerrar rápido.
Consejo práctico:
El jugador más cercano a la pelota toma la iniciativa, mientras el otro cubre las líneas o un posible globo. Practica moveros juntos en paralelo, como si estuvierais conectados por una cuerda invisible.

4. Ambos en el fondo: la opción defensiva
¿Se puede? A veces parece una herejía: ¿los dos en el fondo? Casi puedes escuchar la voz de la gente fuera de la pista: ¡sube y presiona! Pero claro que se puede, siempre y cuando lo hagas con criterio. Esta formación se usa en esas situaciones en las que el equipo está bajo presión, como cuando el rival ha subido a la red o cuando estás restando y no estás superando la línea de la volea del rival. También es práctica en situaciones en las que quieres romper el ritmo del restador cuando es tu compañero el que saca, dándole más pista para esperar a ver qué hace con ella. Casi como si le estuvieses lanzando un reto: «te toca a ti«.
¿Por qué es defensiva?
- Te permite mantener la pelota en juego sin arriesgar demasiado y esperar a que sea el rival el que asuma la iniciativa.
- Reduce la posibilidad de que el rival te pase con un golpe cruzado o paralelo.
¿Cuándo usarla?
Úsala en partidos en los que necesites romper el ritmo, ya sea porque tu volea no está funcionando, porque la de tus contrincantes es mucho más efectiva que la tuya, o para intentar que el juego de fondo pase siempre por manos del integrante de la dupla con más capacidad para desafiar a los rivales.
Consejo práctico:
Juega con margen, utilizando golpes altos y profundos. Pero recuerda que va a ser difícil ganar desde el fondo de la pista, así que cuando tengáis la oportunidad, no descartéis avanzar para recuperar la posición clásica (uno en la red y otro en el fondo) y recuperar cierta iniciativa, especialmente si lográis que el peso del intercambio recaiga en el miembro del equipo que mejor se siente en el fondo de la pista, que es el objetivo de esta variante.

¿Qué hacemos con el paralelo?
Ok, estás en la volea y te enfrentas a una de las decisiones tácticas clave en el dobles: ¿cómo gestionar el – posible que no siempre probable – golpe paralelo del rival? Según lo veo, tienes dos opciones:
- La estrategia básica: cuando se empieza a jugar a dobles, se suele cubrir el paralelo con todo, posicionándose cerca de la línea lateral para interceptar cualquier intento de passing. Y no digo que esté mal, especialmente si el jugador de la red tiene poca movilidad, pero su capacidad de influir en el juego es muy pequeña y lo deja todo en manos de su compañero en el fondo.
- Un enfoque mas moderno ofrece (con mayor o menos descaro) el pasillo paralelo para incitar al rival a buscar un golpe arriesgado y, con suerte, provocar un error. Siempre teniendo un gran dinamismo delante, fintando, vigilando la profundidad de la bola del compañero del fondo para tapar más el paralelo o ir a por el cruzado y manteniendo un ojo, siempre, en lo que hacen tus rivales.
Ten en cuenta que ambas opciones son válidas y pueden usarse en un mismo partido en contextos diferentes: la clave está en leer al oponente. Si notas que el rival duda al golpear o no tiene un golpe paralelo sólido, ofrecer el pasillo puede ser una forma de desviarlo de su zona de confort. Si, en cambio, te pasa tres veces, tapa un poco más. De todas formas, tomad esa decisión con tu compañero, él o ella tiene que estar listo para abarcar más pista en función del tipo de posición que decidas asumir.
Consejo práctico: Prueba a ajustar tu posición según la confianza y las tendencias del rival. Si su paralelo es débil, regálale espacio; si tiene un golpe potente y preciso, cúbrelo más cerca de la línea.
Actividad del jugador en la red: presiona e induce al error
Como te decía, el jugador en la red no puede permitirse ser estático. Movimientos sutiles hacia adelante, hacia los lados o simulando un cruce pueden inducir al rival a cambiar la dirección de su golpe y aumentar las posibilidades de fallo. Esta presión psicológica muchas veces es tan efectiva como un golpe directo.
Consejo práctico:
- Mantén tu peso en la punta de los pies, da un paso hacia delante cuando la pelota esté volviendo al otro lado y haya superado al rival que tengas al otro de la red. Actívate y haz que te miren.
- Haz pequeños movimientos justo antes del golpe del rival. Esto no solo desconcierta, sino que también te ayuda a estar más preparado para reaccionar.
- Utiliza fintas, como amagando un cruce, para desviar la atención del oponente y forzarle a jugar incómodo.

¿A quién mira el jugador en la red?
Esta es una pregunta mucho más pertinente de lo que puedas pensar. Cuando observo un partido de dobles en el que el jugador que está en la red sigue la pelota con los ojos cuando le supera, mira qué hace su compañero, y vuelve a asumir el rol de espectador a ver qué sucede al otro lado, lo que veo es un agujero enorme en ese lado de la pista.
La clave no está en seguir la pelota ni en centrarte en tu compañero. Mi opinión es que lo realmente importante, lo que marca la diferencia, es observar al rival que se activa en la red. Y ya no sólo eso, no va sólo de la mirada, tu propia posición cuando estás delante debe adaptarse al jugador de la red. Hasta que la pelota no le haya superado, mírale, olvídate de tu compañero, mírale a él y gírate ligeramente para estar listo para reaccionar si intercepta el peloteo. Si no es así, si la pelota le supera, vuelve a la posición original y apunta con tu cuerpo y tu mirada a tu rival del fondo de pista. Da un paso adelante. Presiónale. Es un juego que se repite durante todo el intercambio pero, si lo haces bien, te hará empezar todos los puntos por delante, psicológicamente hablando.
¿Por qué?
- Porque te confiere el poder de la anticipación: al ver que el jugador en la red del equipo contrario se mueve para interceptar la pelota (por ejemplo, cruzándose), puedes reaccionar de inmediato, ajustar tu posición y cubrir más y mejor tu zona de la pista.
- Porque entenderás mejor el momentum del partido: ya no es sólo que te anticipes, es que estarás leyendo en todo momento a tu rival, le conocerás, sabrás si él está atento o no a los movimientos de su compañero, si sigue la pelota, si se cruza, si se mueve, si se anticipa, si cierra el pasillo, si deja agujeros por dentro o por fuera, si carga un golpe u otro… conocer sus movimientos corporales te dará una ventaja crucial para ganar. Sabrás, por ejemplo, si la bola de tu compañero ha salido alta incluso sin necesidad de girarte. Lo verás en su mirada y en cómo intenta entrar por arriba con un remate. O, si la bola de tu compañero va corta y baja, te darás cuenta porque seguramente girará el grip para ejecutar un golpe cortado y buscar una dejada a la que tendrás todas las opciones del mundo de llegar… Conocerle te dará muchas variantes tácticas que podréis usar tanto tú como tu compañero. Eso, unido a tu intensidad de pies será una gran ventaja a tu favor cuando estás voleando.
Consejo práctico: Mantén la vista, e incluso la posición corporal, en el rival que está en la red o cruzado, y utiliza su movimiento como referencia para reposicionarte. Esta técnica es especialmente útil para cubrir líneas o bloquear voleas rápidas.

Errores comunes en las posiciones y cómo evitarlos
- Moverse de forma independiente:
En dobles, los movimientos deben ser sincronizados. Si uno se desplaza hacia la izquierda, el otro debe cubrir la derecha.
Solución: Practicad moveros como un bloque. Jugar puntos de entrenamiento con énfasis en el posicionamiento os ayudará a coordinaros mejor. - No cubrir el centro:
El centro de la pista es donde pasan la mayoría de los golpes en dobles. Si los dos jugadores se abren demasiado, dejan un hueco fácil para el rival.
Solución: Manteneos atentos al centro y cubridlo siempre que sea posible. Aprovechad las bolas profundas para cruzaros – en el momento oportuno – en la red. - Quedarse estático:
Un jugador que no se mueve en la red es un objetivo fácil para el rival.
Solución: Mantén una posición activa en la red, listo para volear o ajustar tu posición según el golpe del rival. - No adaptar tu distancia a la red en función del punto:
No es lo mismo un punto que empieza sacando tu compañero que uno en el que le toca restar. Tú estarás en la red, pero no debes estar exactamente a la misma distancia.
Solución: Aprieta cerca de la red cuando tu compañero saque. Mantén cierta distancia para tener tiempo de reaccionar y para dar un paso adelante y volear cuando tengas la oportunidad. Al resto, valora si tiene sentido dejar la pista más abierta, ubicándote en media pista o incluso un par de pasos por detrás para cubrir el resto al primer saque del rival que defiende tu compañero, o bien presionando más cerca de la red el segundo saque para tener más iniciativa desde el resto.

Cómo elegir la formación correcta
La clave para elegir la formación adecuada es ser flexible y adaptarte al momento del partido. No hay una única solución que funcione siempre; lo importante es analizar cada punto y decidir qué formación te dará más ventaja.
- Evalúa a los rivales:
Si el devolvedor tiene un golpe cruzado fuerte, prueba la formación australiana para presionarle. - Considera el marcador:
En puntos clave (como un 30-40 o un punto de partido), la formación clásica suele ser la más segura: quizás no sea el momento de inventar si no lo has hecho durante el resto del partido. - Habla con tu compañero:
La comunicación es esencial. Antes de cada punto, aseguraos de estar en la misma página sobre quién cubrirá qué zona. Tened vuestro propio lenguaje, hablad, avisad qué vais a hacer durante el punto para que el otro miembro del equipo esté listo para el siguiente golpe.
Conclusión: La posición marca la diferencia
Dominar las posiciones y formaciones en los dobles es el primer paso para convertirte en un jugador más sólido y estratégico. Cada formación tiene su momento y, al aprender a usarlas correctamente, podrás adaptarte mejor a cualquier situación en la pista. Así que la próxima vez que juegues dobles, prueba estas formaciones y descubre cómo un simple ajuste en la posición puede cambiar el resultado del partido.
¿Y tú, qué formación usas más a menudo en los dobles? ¿Tienes algún truco o estrategia que te funcione especialmente bien? ¡Compártelo en los comentarios y sigamos mejorando juntos!









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