No es la primera vez que te hablo de sostenibilidad y tenis desde courtXperience (y probablemente no sea la última), pero sí que tengo la sensación que algo está cambiando y que ha llegado el momento de tomar las riendas del cambio. Hoy te hablo de cuerdas, pero no de unas cuerdas cualquiera, hoy he venido a hablarte de las Eco Rough de Luxilon. Voy.

Para empezar, ¿qué te puedes encontrar cuando decides echarle un vistazo a estas cuerdas? Wilson te promete que es un «cordaje de poliéster moldeado de alto rendimiento compuesto al 100 % de materiales reciclados que proporciona una sensación suave y condescendiente«. 100% materiales reciclados. De ese 100%, el 90% proviene de botellas de PET recicladas y el resto de otros materiales de embalaje de plástico reciclado (cosas como envases de comida para llevar). Y sí, esto cambia el juego (el del tenis, y algo más). Lo de la sensación «suave y condescendiente» te lo explicaré ahora, no sin antes recordarte que estas cuerdas forman parte de la línea ECO de Luxilon & Wilson Labs, junto al ECO Spin (que promete ayudarte con tus efectos) y al ECO Power (que va de potencia). Para todos los gustos, vaya.
Y te diré que no me he dejado llevar por la primera impresión. De ahí lo de las «50 horas con cuerdas recicladas«. Esta vez he querido ser prudente y he probado. He probado. Y he vuelto a probar. Monté un NXT Power (multi), un NXT Confort (multi), un ALU Power Vibe 125 (mono), un Element 125 (mono), otro Element, pero esta vez el 130 (también mono) y, finalmente, el Eco Rough en Blades v8 y v9. Seis cordajes. Seis raquetas. Y muchas horas intentando comprender no sólo cómo afectaban a mi juego, si no también a mi codo (que ya sabes que no voy precisamente sobrado por ahí).
Debo reconocer que durante unas semanas (especialmente en la fase más aguda de la lesión) agradecí el confort de los multifilamentos pero, al mismo tiempo, mi juego (agresivo) y las horas que paso en pista (unas cuantas, ejem) me acabaron convirtiendo en un récordman (y casi showman) en lo referente a roturas. Así que tenía claro que debía volver al mono. Y en ese viaje hice el ejercicio de poner a prueba los cordajes aparentemente más benevolentes con los tendones de la gama de Luxilon. Visto lo visto, puedo decir que acerté.
Me gusta el confort intenso del ALU Power Vibe, aunque debo reconocer que sigo pensando que nada se compara con el ALU Power original (al que, hoy por hoy, todavía tengo que mirar de reojo). El Vibe transmite bien la sensación de pelota y sientes el peso al otro lado de la pista. No diría que la reducción de vibraciones sea tan notoria como pudiera parecer pero, en mi condición actual, puedo jugar con él. Por algo será. Los Element me encantan. Y es curioso, porque creo que no tienen la publicidad que se merecen. Son unas cuerdas muy equilibradas, con el punto justo de toque, con el punto justo de potencia, y con una elasticidad que las hace una muy buena elección para los que sufren un poco de codo. Con ellas en mis Blade (durante los últimos años) he jugado mi mejor tenis, y por supuesto eso no es casualidad. Poder soltar el brazo sin miedo, sentir que la pelota va donde quiero y como quiero, y una tensión que se mantiene a las mil maravillas creo que son argumentos más que suficientes para que les des una oportunidad, especialmente si eres un jugador o jugadora de los que generan su propia potencia (y les gusta hacerlo), no tanto si eres más de spin (en tal caso, échale un vistazo a las ALU Power Spin o, por supuesto, las Eco Spin).
Pero todo cambió cuando golpeé por primera vez la Roland Garros de Wilson con la Blade equipada con el Eco Rough. Desde el primer impacto, sentí la pelota. No necesité adaptación. No fue un salto raro. El drive salió disparado al fondo, la pelota pesaba (lo sentía, lo vi en el bote), y aunque apreté, se mantuvo dentro del rectángulo. Durante los minutos siguientes nada cambió: máximo confort para el brazo, una profundidad envidiable, un toque enorme (con esa sensación de que la pelota se agarra lo justo y necesario a la cuerda para poder darle ese plus que siempre buscamos) y velocidad, mucha velocidad, tanta como le quería imprimir. Porque otra cosa no lo sé: pero le puedes pedir lo que quieras, que te lo dará y le añadirá un plus (de peso, de revoluciones, de profundidad…).

Llámalo amor a primera vista. No importa. Aquella misma semana vestí todas las Blade con el Eco Rough (en tres tensiones diferentes). Y seguí probando y sintiendo. Incluso con la alternancia de tensiones, el resultado era similar en cuanto a profundidad y control: esa convicción de ser yo el que mando y no la cuerda. Me encanta… ya llevo 50 horas con ellas. Ya he marcado la tensión final. Y sigo encantado y – creo – sin vuelta atrás… (si más no mientras siga tocado del codo). Puro tenis.
Pero claro, te decía que ha llegado el momento de abrazar el cambio. Y no, Wilson no es (obvio) la única marca con propuestas ecológicas. Creo que eso es algo que debemos agradecer a los fabricantes: si tu eres una persona comprometida con el medioambiente, llevar ese compromiso a la pista de tenis también debería formar parte de nuestro juego. Que las cuerdas se fabriquen con materiales 100% reciclados y que, además, sean tan competitivas como las que más, deberían ser motivo más que suficiente para que te decantes por ellas la próxima vez que vayas a probar un cordaje nuevo. Que al final, todo lo que hacemos, incluso con estos pequeños detalles, puede marcar la diferencia (especialmente si, como yo, puedes estar gastando más de un quilómetro de poliéster puro al año).
Lo dicho: ¿juegas, o juegas?









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