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Clash: la ponemos a prueba. Y nos pone a prueba…

Si eres fan de todo lo que hay alrededor del planeta tenis, es imposible – bueno, o casi – que estas últimas semanas no hayas visto alguna fotografía (o video) protagonizada por el prototipo que Wilson Tennis ha repartido por todo el mundo. La Clash. Te dicen que es la revolución de las raquetas (sigue el hashtag #RacketRevolution para ver de qué te estoy hablando), y lo cierto es que, tras haber probado prácticamente todo el catálogo Wilson durante los últimos años te puedo decir, sin temor a equivocarme, que este marco es realmente diferente. Y eso, de por sí, ya me gusta.

Antes de seguir, y por si todavía no sabes de qué te estoy hablando, esta es la Wilson Clash:

Te avanzo dos cosas:

  • la decoración de la raqueta no es la definitiva (aunque a mí me parece sencillamente espectacular);
  • … y todavía no está a la venta.

Es mejor que tengas paciencia, porque hasta el 15 de febrero no sabremos qué diseño han decidido para la Clash que va a ser comercializada y porque, hasta esa misma fecha, no la podrás comprar. De todas formas, y desde un punto de vista estrictamente marketiniano, la campaña mundial que ha hecho Wilson para generar expectativas alrededor de este modelo es, de momento, todo un acierto. La prueba es que en redes se habla más de una raqueta que todavía no existe que de sus modelos en venta… interesante.

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CL🔺SH

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Ok. Entonces, ¿de qué va eso de la revolución de las raquetas?

Mira, la primera vez que empuñas la Clash te sorprende su peso y su equilibrado. Por tu mente pasa un pensamiento (o llámalo premonición): esto va a ser imposible de controlar… (ten en cuenta que habitualmente juego con raquetas tour, ya sabes, muy pesadas y con el equilibrio centrado tirando para el puño). Pues eso, tienes en las manos un marco muy ligero, con una estructura triangular nada habitual en Wilson, y con una anchura de perfil bastante generosa. Piensas que será una raqueta de tocar y volar (seguro que me entiendes).

Y, por eso, cuando empiezas a ponerla a prueba te das cuenta de que es ella la que te pone a prueba a ti. Porque, sí, la velocidad de tu swing se acelera mucho (por el equilibrado y por la forma del marco), y porque parece que no encuentra resistencia en la ejecución del movimiento. Es muy limpio, y acabas el golpe arriba casi sin darte cuenta. Esto implica, para empezar (viniendo, como es en mi caso de una ProStaff RF97) que has de hacer algún que otro ajuste en tu juego (esperar a que entre un poco más la bola, asegurar bien la zona de golpeo, esas cosas…) pero cuando empiezas a sentir el movimiento, todo fluye. Y te vas adaptando a ella poco a poco.

Desde el fondo de pista sorprende lo flexible que es el marco. Mucho. Y eso te avisa de que esto va de control. Empiezas fallando los dos o tres primeros golpes (que se quedan en la red, pegas demasiado pronto, por delante del cuerpo), pero rápidamente entiendes qué te pide la Clash (básicamente, en mi caso, un poco de paciencia en el movimiento). Y te dejas llevar. La bola viaja a mucha velocidad, es fácil darle altura, y mucho más conseguir profundidad. Todo eso, prácticamente, sin esfuerzo. El spin resulta accesible, aunque – para mi gusto – su punto fuerte está en la potencia y en lo simple que resulta domarla. Es fácil hacer daño jugando desde el baseline, con esta raqueta, más que buscar grandes efectos.

Tras los ajustes iniciales (swing y posición), la raqueta se siente potente y precisa…

Delante (no me gusta especialmente volear, pero si hay que subir, se sube), la raqueta es contundente, fácil de maniobrar (again), ideal para los que buscan acabar los puntos con potencia (tal vez algo menos si lo tuyo son las virguerías tipo Federer, aunque se deja hacer) y, sobretodo (esto también sirve para cuando juegas desde el fondo), se siente extremadamente cómoda. Esto, que puede parecer una tontería, es una maravilla cuando tienes codo y hombro hechos pedazos.

Sí, la Clash es probablemente una de las raquetas más (viene otro anglicismo, ojo) arm friendly con las que he jugado en años – cosas de esa flexibilidad del marco, I guess –. Este es un dato muy interesante: potencia, control y comodidad. Tela.

¿Y el servicio? Pues, te lo voy a resumir: la bola viaja a una velocidad de vértigo. Sacar con la Clash es fácil. Casi te diría que demasiado fácil. De nuevo obliga a hacer algún pequeño ajuste en la mecánica del movimiento (en mi caso, también, me ha ido bien tirarme la bola un poco más alta), pero luego consigues una bola rápida y profunda.

Cuando Marc le pega plano al saque, la bola vuela…
“És tope potent...” Me ha salido del alma 😉

Total, que ya tengo ganas de ver cómo será la Clash definitiva y qué especificaciones traerán en su versión definitiva (anuncian dos modelos diferentes). Y, sí, te podría decir las specs de la que hemos probado Marc y yo, pero eso, mejor, lo dejamos para más adelante. Que no queremos romper la magia del 15F

¿Y tú? ¿Has probado la Clash? ¿Compartes mis sensaciones? Deja tu opinión en los comentarios y así lo podremos comentar… 😉

Ah… ¡Y sigue jugando!

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