1993, Wimbledon, cuartos: Agassi, Sampras y una leyenda por escribir…

Dicen que el tenis es un deporte individual. Dicen. En todo caso, tal vez eso explica que tradicionalmente haya sido un territorio tan propicio para la construcción de grandes rivalidades. Duelos históricos, confrontaciones legendarias que han acabado definiendo, en muchos casos, el éxito o el fracaso de sus protagonistas, incluso por encima de sus números. Hoy, déjame que vuelva a visitar una de las más míticas de todas (con implicaciones dentro y fuera de la pista), la que nos regalaron durante un par de décadas los mitos Andre Agassi y Pete Sampras.

Hoy, para recuperarla y homenajearla, te traigo un partido fascinante: los cuartos de final de la edición de 1993 de Wimbledon. Este fue uno de esos partidos que pasan a la historia. Y es que (aunque parezca mentira) en toda su trayectoria profesional, Agassi y Sampras sólo llevaron su rivalidad a los cinco sets en dos ocasiones. Hoy puedes disfrutar de una de ellas. Además, Andre venía de sumar su primer grande el año pasado en esta misma pista y Pete parecía predestinado a marcar un era en ese jardín (como así fue), por lo que el choque tenía tintes dramáticos para uno de los dos.

Este, además, fue uno de esos partidos que también se disputan en la grada. Tras unos dos primeros sets de claro dominio de Pete, Andre supo levantarse para, empujado por los aficionados locales, llevar el encuentro al definitivo al quinto ante el éxtasis de los asistentes a La Catedral. Aquel día, Andre reconoció que «realmente tienes que hacer un combate mental con Pete, mantenerlo cerca y aprovechar algunas oportunidades. Pero si le permites levantarse… Comienza a jugar con confianza y su habilidad realmente brilla en ese punto. Es difícil parar«.

Un par de curiosidades de ese partido. La primera, si te fijas en la mecánica del servicio de Agassi verás que es bastante particular. Andre luchó con una tendinitis en su muñeca derecha antes del comienzo del torneo y por eso intentó simplificar al máximo el movimiento. También es la razón de la aparatosa muñequera que lucía. Pero no sólo él jugó lesionado. Sampras lidió con un dolor intenso en su hombro derecho durante todo el torneo y, de hecho, en el quinto set del torneo pidió un tiempo médico con 2/2 que, a la postre, fue definitivo para el devenir del partido.

Otra curiosidad, esta es para los muy frikis. Fíjate en la raqueta de Andre. Como recordarás, Agassi ganó el título del 92 con una Pro One de Donnay. La edición de 1993, en cambio, la jugó con el prototipo de lo que acabaría siendo su mítica Head Radical Tour. Eso sí, sin logo en las cuerdas o sin ningún tipo de marca en el cuadro. Ningún tipo de identificación más allá de los colores que la harían inconfundible durante años en el circuito. Es más, en algún momento del partido verás que, en uno de los lados del corazón, la raqueta llevaba una curiosa inscripción en letra rojas: «Experimental«. Pues eso…

Y ya, para acabar, el perdedor del partido cerró su rueda de prensa con esta reflexión: «la única vez que estoy devastado por una derrota es cuando no siento que lo di todo, cuando siento que hay algo más que podría haber hecho. No estoy convencido de que pueda tener hoy. Resultó ser el mejor jugador al final«.

No le des más vueltas, si tienes 2h y 48′ libres, esta es una buena inversión. Disfruta…

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